martes, 10 de marzo de 2026

50s

 

De noche inauguré de mis labios,

la penumbra que nos puebla.

 

De día reuní entre manos,

tu voz delicada abrazando mi alma.

 

De noche, entre murmullos,

salí en busca de flores,

para sembrar en tu casa.

 

No hallé los cerezos,

en qué columpiándote estuve.

 

No estuvo el geranio,

que rompí al besarte:

 

Sólo hallé entre brazos,

nuestro fuego encendido.

 

  


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