No toques al león dormido o quieto
el viento en su furia permanence impasible.
Desconfía de su melena demacrada,
desconfía sus cicatrices añejas,
Quien vive y caza y es viejo
ha contemplado gacelas pasajeras.
Mira sus ojos, descubre su silencio,
el fuego en su mirada devora sin dientes.
Desconfía su tristeza aparente
solo descansa de su última cena:
Aunque no lo aprecies hay sangre
seca o fresca entre garra y lengua,
aprendió del hambre a luchar con ayeres.
Armisticio hay cuando duerme
cazador vive alegre entre muerte.
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