Una madre llora,
y luciérnagas
se esconden entre eucaliptos:
Madre de lluvias y
cielos rosas
vienen a dormir
donde morimos.
Enferma, inquieta,
cautiva,
posa tu mano en mi
frente
retorna el
sentimiento caduco:
Tiembla sonora mi huida
he partido con
rumbos inciertos
y, entre manos
la espera carga sus
cartas.

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