sábado, 2 de agosto de 2014

Entrevista a Karlo Toreles




ENTRE MUSAS Y UN CIGARRO


El escritor 
duranguense
Karlo Toreles
abre la puerta
de su universo
habitado por musas,
para explicar a fondo
la base
de sus poemas y relatos.

"No hay luz verde cuando se trata del amor,
siempre pásate los amarillos y los rojos".

Karlo Toreles
escritor


En la mesa sólo había un libro de Murakami, una cajetilla
de cigarros, un encendedor, y una taza de té de menta. A
pesar del ruido que llegaba desde la avenida más transitada
de la ciudad, el interior del pequeño café era solamente tranquilidad.
Eso es lo que experimenta Karlo Toreles, quien adoptó desde hace tiempo, 
ese lugar como su favorito para beber té, fumar y crear.


EL ARTE DE ESCRIBIR

Escribe para resolver sus problemas.
Por eso lo hace cuando está más consciente de lo que 
sucede a su alrededor, o cuando experimenta algo
fuera de lo normal. Descubrió su amor  por las letras
gracias a las cartas, que están en su vida desde los seis años,
cuando creía que llegaban en un día sin importar la distancia
entre el remitente y el destinatario.
Pero una carta pierde gran parte de su esencia  si no es 
enviada por correo, y Toreles nunca olvida este paso.
"Soy todo un dinosaurio", afirma.
     A las cartas se les unieron novelas y poemas, con personajes
sacados de su día a día. Mas las historias que cuenta se 
componen  de muchas piezas: mujeres, vino, whisky, la noche,
la soledad, la arquitectura colonial, las personas desconocidas
y Frank Sinatra, entre otras.
"Cada elemento lo veo como una nota musical", menciona,
"y trato de plasmar esos momentos en que se unen 
en la medida exacta para crear un instante sublime".
Sin embargo, su ingrediente principal es el amor.


EL PRINCIPAL COMBUSTIBLE

A todas las definiciones que existen de este sentimiento,
se une la de Karlo:
"El amor es el primer pestañeo que viene antes y después de soñar".
Así, admite sin dudar que es "su principal combustible" no sólo al momento
de escribir, sino de vivir.
A pesar de que el mundo pareciera volverse más virtual,
con una pérdida importante de sensibilidad, el escritor
duranguense piensa que el "morir de amor" es una condición
inherente a los seres humanos y que existirá
"mientras haya una persona lo suficientemente
noble y valiente como para encarar las situaciones
que se presenten en su relación".

Karlo Toreles también nos da un consejo:
"No hay luz verde cuando se trata del amor,
siempre pásate los amarillos y los rojos"


LA IMPERFECCIÓN DE LAS MUSAS

Hombres como Monet, Pedro Almodóvar o Xavier Velasco
transformaron  la percepción  de las musas  y lograron que 
más allá de ser simples adornos en el arte, tuvieran
un rostro y un nombre reconocibles. Karlo se une a este
grupo, y las convierte en auténticos impulsores 
de los mundos que crea.
    No adopta a una o dos. Para él, una musa puede aparecer
en diferentes cuerpos: desde una mujer que camina por la calle
con su hija de la mano, hasta las que llama "las flores lindas",
es decir, aquellas con las que en algún momento cruzó 
la mirada, sin necesidad de llegar a algo más.
El proceso de convertirse en musa se divide en dos partes:
"que corresponden a las maneras en las que un 
hombre se enamora de una mujer", explica. 
La primera es la súbita, la del amor a primera vista.
La segunda es la que surge gracias a  una continua convivencia,
en donde la paciencia es clave, y en la cual "se descifra el
por qué entornan los ojos mientras hablan, o por qué 
no usan aretes ni maquillaje", indica. Ya sea que se
parezcan o, por el contrario, sean totalmente diferentes,
guardan una cosa en común: no son perfectas.
"En eso recae que sean musas, en su imperfección".
     Al terminar el té, la cajetilla contenía la mitad de lo 
que al inicio llevaba en su interior. Fuera del café, la vida continúa 
sin alteraciones. 
¿Cuántas musas habrá encontrado hoy Karlo Toreles?
                                 Sólo él lo sabe.

                                                                            Sac-Nicté Calderón







domingo, 29 de junio de 2014

25 de Junio


Cabellera de piedra,
lluvia horneada en las vainas de la tarde
qué fatiga y cómo faltas:
dos cuestiones de jaula
y un molino en el pecho:
Para restaurar las esfinges
hay que invocar constelaciones en esperanto.

Definitiva y precisa
como la noche
como lluvia de otoño
que viene detallada bajo el sol ausente
permanece con alas extendidas sobre recuerdos:
Un violín vino a despertarme
en el sueño mutuo de que volvías de tu exilio:
Manjar de sensaciones...
puesta de sol...
un incendio del alma
una pasión por deshojarte
despacio
a gotas
como pronunciar tu nombre,
así en mi mano cerrarte y sostenerte
hasta perpetuar al niño que canta
y trae tu risa en el rostro.


Durme, bella, duerme.
Mi descanso es el tuyo
mi cielo es tu libertad.

sábado, 14 de junio de 2014

Extracto: "El gran amor de los muertos"


El saxofón sobrevolaba entre las mesas, adornadas con una pequeña lámpara en el centro, iluminando las bebidas, empujando la luz a la tela rosa sostenida por delgadas varillas de metal al foco. La oscuridad reinó en los rostros de los clientes, al igual que en el bar. El whisky en las rocas reposaba en la mesa siete. Jack Daniel’s. El preocupado, ensimismado; arrojando una profunda seriedad en las personas que le vieran; rostro del hombre de la mesa siete, se enfocaba en distinguir las melodías y las voces en inglés, traduciendo cada palabra, cada sentimiento, porque se identificó con el ritmo. Esa mirada profunda ocultaba toda su vida tras el grueso telón en que tornaba su rostro. Los candiles; pendiendo de las paredes; multiplicaron las sombras, los sentimientos, los secretos de los clientes. Inició una nueva canción. Stormy Weather; de Billie Holiday.
Don’t know why there’s no sun up in the sky…
Stormy weather…
Since my man and I ain’t together,
keeps raining’ all the time…
El piano marcó el ritmo de la canción; marcaba y revivía imágenes en el hombre de la mesa siete. “Un abrazo es más íntimo que el sexo… ahí se unen los pensamientos y los sueños, los temores y los recuerdos. Se unen los latidos, consonándose, vibrando en el lenguaje del sentimiento verdadero en el momento. Si los abrazos fuesen la extensión del alma, ni existiría el sexo ni las generaciones, porque todo sería comprendido sin palabras”, pensaba el hombre, mientras sostenía la mirada perdida en un punto invisible detrás de la cantante.
Life is bad, gloom and misery everywhere…
Stormy weather…
Just can’t get my poorself together,
I’m weary all the time… the time...
So weary all the time…
When he went away the blues walked in and meet me…
If he stays away… old rockin’ chair will get me.
“La soledad, mi fiel amiga, mi amante, no se aparta y me acompaña sin importar mis flaquezas o éxitos- continuó pensando el hombre de la mesa siete, sorbiendo de su vaso-. No se preocupa por mi bienestar ni me reprocha mis desvaríos. Quisiera abrazarla y decirle lo mucho que la aprecio, lo poco que la extraño cuando sé que vendrá, después de las personas y antes de ellas”.
All I do is pray; the Lord above will let me walk in the sun once more…
Can’t go on, everything I had is gone…
Stormy weather…
Since my man and I ain’t together…
Keeps raining all the time…
Keeps raining all the time…
 “Una prostituta adolecente se convierte en una cantante inmortal, la única que puede sentir el efecto de la letra… la única”, se dijo el hombre. La sombra del vaso en las rocas cambió de posición; la mano del hombre dilucidaba una intranquilidad en él, la que ocultó del otro hombre que estaba acercándose a la mesa siete.

When he went away the blues walked in and meet me…
If he stays away… old rockin’ chair will get me.
All I do is pray… the Lord above will let me… walk in the sun once more…
Can’t go on, everything I had is gone…
Stormy weather…
-Lovedy, sabía que te encontraría en este lugar- dijo el otro hombre.
Lovedy ni volteó a mirar al personaje que le hablaba, continuó dirigiendo la atención hasta la banda en el centro del bar. Lovedy traía un traje negro ceñido, con corbata y chaleco también negros, al igual que un saco de lana con doble solapa. La camisa blanca relucía entre la poca luz del bar. Incluso las mancuernillas brillaron desde sus mangas francesas. El saco reposaba en el respaldo de la silla.
-Lindo traje, ¿lo mandaste hacer con el sastre que te recomendé?
Lovedy alargó la mano hasta su whisky, y sorbió un pequeño trago. Una mirada al interlocutor, sentado a su izquierda, bastó para contestar que no era así.
-Estaba buscándote para que me ayudes. Tengo…- interrumpiendo las palabras del otro hombre, Lovedy habló:
-Esta canción es melancólica, ¿no lo cree?
Since my man and I ain’t together…
Keeps raining all the time…
Keeps raining all the time…
El segundo hombre; con su fino traje café y sombrero de media ala; se distrajo de lo que iba a decir. La canción terminó. En eso, el camarero llegaba.
-¿Se le ofrece algo de beber, señor?- dijo el camarero al segundo hombre.
-Quiero lo mismo que él.
-Perfecto. En un momento se lo traigo.
Al retirarse el camarero, Lovedy añadió:
-Lo que tomo, no se pide, llega sin previo aviso.
-Estás muy raro, ¿qué te sucedió?- dijo la voz bajo el sombrero de media ala, empujando la pregunta hacia delante al igual que el torso sobre la mesa.
-¿De qué quiere hablar?
-Pues… hubo un “evento”.
La última palabra la había dicho de manera sedante, recalcando que hablaba en código, un código sólo conocido por ambos. Significaba un homicidio, un secuestro, un robo mayúsculo, o cualquier circunstancia que haría temblar a la justicia y la razón.
-Vicario, sabe dónde encontrarme. Perdón por mi falta de cortesía, he tenido…- Lovedy detuvo su voz, dirigió la atención hacia el camarero que regresaba a la mesa, enfocó el whisky en las rocas llegando sobre la lisa superficie con el mantel verdoso, y pidió otro igual. Había un brillo pequeño que escurría en color ámbar a través de la bebida-. He tenido que venir por un momento de…
-¿Qué?- preguntó el Vicario, con una voz queda, dejando la mirada sobre Lovedy. Alargó la mano sobre su bebida y después la retiró a su bolsillo del saco.
-Necesitaba venir, estar solo. Es lo único que quería. Continúe.
La cantante reverenció los aplausos, el alimento del artista, y así se nutrió para continuar con una canción nueva. Era una nostálgica voz diluyéndose desde un cuerpo informe, moreno, coloreado rojo sangre en los labios carnosos. Treintaicinco años, setenta y tres kilos, e innumerables fracasos, se adivinaban bajo las ondas sonoras ordenadas, que se sumaron a la trompeta y los latidos del tambor. El tiempo transcurría e iniciaba nueva canción: Summertime.
-Lovedy, no confío en las fuerzas armadas ni en los federales, sólo en ti y en quien tú confíes. Sé que eres diferente, tal vez un poco raro para las personas. Pero sin duda tu soledad, y tu forma de actuar, insinúan los secretos que guardas, grandes y temerarios seguramente, seguramente temerarios. Las circunstancias me obligan a no hablar más de lo necesario- por debajo de la mesa le pasó a Lovedy una pequeña carta después de hacer una seña, la cual, consistía en tocar dos veces su nariz con el dorso del dedo índice-. Ahí está todo. Sabes que consigo el equipo y el transporte, encárgate de las personas.
-Así será… Vicario… Billie Holiday revive en este lugar, pero su encargo será necesario realizarlo sin melancolía… me toca llamar.
El Vicario levantó su cuerpo, dejando la bebida intacta en el mantel, y, mientras sacaba su cartera, Lovedy habló:
-Así déjelo, yo pago.
-Amigo…- contestaba el Vicario, con una cara seria y decidida, pero no tan profunda como la de Lovedy-. Estamos en contacto, los pormenores vienen ahí- dirigiendo la mirada a la carta, que seguía reposando en el bolsillo del saco de lana en que Lovedy la dejó; la interior derecha.
-No se preocupe, el personal corre por mi cuenta, y soy responsable de ellos.
Los aplausos resonaron de nuevo. “¿A quién se le ocurriría inventar un choque de manos para demostrar aprobación?”, pensó Lovedy. Parecía que estaban aprobando la retirada del Vicario, pero estaban dirigidos a la cantante, regresando la alusión con la reverencia cortés, la misma de el término de las seis anteriores.
Lovedy nuevamente quedó tan solo como la lámpara de la mesa, únicamente iluminado por dos whiskys y la música melancólica del bar. Cerca se encontraban parejas de hombres de más edad, todos con vestimentas formales y elegantes. Reinaba un pequeño susurro proveniente de cortas conversaciones en las demás mesas. La banda era un conjunto de hombres de mediana edad, casi todos morenos. La cantante y los músicos parecían una familia de sangre, pero la sangre que los unía era el sentimiento que evocaban. Eran del agrado de Lovedy. “Me gustaría regresar a tocar guitarra o cantar. No, creo que eso no es lo mío”, se dijo Lovedy, tras beber el primer whisky por completo.

Dos canciones más y tres whiskys. Lovedy salió por la entrada principal, dejando sobre el verdoso mantel una propina generosa y una nota: “Dile a la cantante que es extraordinaria. Dale la mitad del dinero”.

jueves, 29 de mayo de 2014

27 DE MAYO, 2011


No nos hemos visto, es cierto,
Pero vivo contigo innumerables vivencias
que no se comparan a las que tengo
con quien dice conocerme.

Hay horas cargadas de melancolía
que se presentan en los recintos de mi hogar,
fuera de casa, en los jardines, en los estrechas
calles de ruido, por las aceras de piedra,
y cuando me siento en silencio a escuchar
tu voz escondida en el Viento del Sur.

Hay horas colmadas de duelo.
De esas pocas veces hablo
pues ya me acostumbré al dolor
y para mí es la piel del cuerpo.

Hay horas livianas donde siento desvanecer
las cosas ruines que perpetuo hago,
y creo que es cuando; en ese momento;
en mi poder construyo lo inexistente,
viajo bajo el océano, caminando
sobre las huellas de monstruos extintos
y poso mis manos en los cabellos negros
de aquella mujer que no está conmigo.
Su cabello se vuelve blanco
con tonalidades violetas y rubias,
terrestres e incendiarias
consumiéndose en cenizas que vuelan conmigo.

Hay horas cargadas de angustia
que me visita sin anunciarlo ni tocar
la puerta oscura donde voy a dormir.
Se presentan alegres, gritando efusivas.
En esos instantes voy a los árboles
corriendo de uno a otro sin alcanzar a ninguno,
decapito un compañero de vida y bebo de él,
o de ella, hasta aprenderme su nombre.
También cierro los ojos y finjo dormir,
soñar en los días que ella vino a servir
murmullos nocturnos en mi oído,
coloreado su canto con dichas para mí.

Pero de esas horas no hay domicilio.

domingo, 18 de mayo de 2014

ALA DE MIEL


En la espuma de los días
incienso y vino se convocan
a las raíces de los murmullos
donde las sombras se reúnen
cruzan puentes
                             doblan rincones
derriten cavernas
                                  y siembran patios de peces:
Cae un ave diminuta en tu mano
cascada de dulce en tu rostro
mas tulipanes en tu pared:
En tu mirada cabe la hoguera de todas las selvas
abrazada de los ancestros de cristal.
 Ala de miel
rímel del tiempo
collar de trenes:
Perpetúa mi beso en tu frente
como mantengo la noche en las azoteas.

miércoles, 23 de abril de 2014

AM a PM pasando por el FM de tu coche


Tu nombre se pronuncia a gotas.
Tu cabello cae como la lluvia.
Tu cuerpo que a mordidas
ya no sangra y sólo sabe
a licor de la noche embriagada:
El caramelo se pierde esta mañana sin deseo
al interpretar el murmullo de tu sueño.

Hay anhelos que evocan las carencias:
Oro
                             fuego
        fortuna
fama corta que no retiene vida o juventud.

Si tu fortuna no alcanza para Caronte
ni las arrugas se detienen en los mares
¿por qué ocupas la vida en guardar dinero para vacaciones?

Estacionado fuera de los tiempos
el abrigo desgarrado tiene polvo y silencio:
Es mí acompañante perenne
armadura contra hastíos
en los estivales vientos de tu ausencia.

Al comparar el vuelo de gorriones
con la herida abierta de mi pulsera
no hay confianza perpetua
cuando se destiñeron las sábanas el fin de semana.

Noche
noche ven
ovíllate a mi lado
seré el mismo aún si atardece
seré la tierra que cubra tu lecho si decides dormir conmigo;
soy quien dijo que fue y sería
en un regreso que se ha ido y se olvidó:
Para tus hijos no hice nada, me dijeron
mas te vi estornudar como quien ve un sepelio.

He trastocado los filamentos de la memoria
ayudado de Tchaikovski o de Sinatra:
Opté por el dicho de abuela:
En la noche nadie envejece:
Noche
                                     Noche mía
sé mapa y destino de mi sino.















domingo, 30 de marzo de 2014

Mata llamas

Mata llamas

Mata llamas tus venas de plata/
cualquier ánima marcas/
carne de llama perpetuas/
oscuros túneles de mina.
De sastre rituales derrumbas la muerte/
jóvenes sanos que apagan mi lámpara:
Mi lámpara riega aceite de llama/
les haces pagar con la vida su suerte.

sábado, 29 de marzo de 2014

Low Brow

Flores de Bach
Oil on canvas
Ricardo 2012

Ricardo en tu pintura enfocas/
arcilla deformas /
canales análogos/
cazas palomas con un elefante/
y amarras dinero a los dinosaurios.

Hostil a mentes malinches/
hostil a la muerte/
hostigas el cono de la fluorescencia:
Ese incienso no ha consumado.

Cambiaste las dimensiones en La última cena:
Tres entre doce no eran suficientes.

¿Escuchas ese ruido de la azotea?
Un Dios de la India ha venido a buscarte.
Que el tanque con tanques nos diga Tatanka/
si vuelve el Dios lo crucificaremos.

Come tu pozole mientras esté caliente/
aguardan las aguas la menta y tequila.




sábado, 1 de marzo de 2014

35




Por si no lo sabes
todas las noches te haces más pequeña;
cabes en mi mano, duermes entre mis dedos.
Cuando los fantasmas vienen a cobijarte
les ayudo a poner los sueños bajo tu almohada.
Respiras despacio y no sabes
que con cada aliento
me desvanezco en tu sueño.

Veo los columpios, las casas, el tabaco;
veo las calles, los pájaros, los coches;
y veo toda la ciudad desde tus ojos cerrados.

Por si no lo sabías
cuando te desvelas
quiero cerrar mi puño y guardarte en el bolsillo.

Esta noche,
como cuando te haces pequeña,
estoy a tu lado escuchando la noche.

Luego vienes a despertarme,
a quitarme el insomnio, a perder el equilibrio;
tus ojos se abren, se abre mi mano;
vuelvo a mi cama, la tuya
y ya todos despiertos;
los pájaros, los coches, las calles;
te preguntan si me has visto.

viernes, 24 de enero de 2014

Extracto "A. L. Desclasificado"


Mario observó el caminar de André acercándose al Templo Expiatorio como un turista; el casco se quedó en la Ducati. Bajaba del Chevy con la edición de El Universal enrollado en su mano para luego permanecer de pie, leyendo, a diez metros de él. Lovedy expulsó humo de sus labios realizando una seña para que se acercara lo suficiente como para aventar la colilla del cigarro.
-Mario- sin verlo, pero con el volumen propio para que el espacio que los distanciaba fuera cruzado por la voz-. Es la 1:00 pm. Ahí adentro veré al contacto en unas horas. Vigila los movimientos. Iré a dar una vuelta.
Asintiendo, el compañero del detective fue a sentarse en la fuente circular al centro de la plaza adyacente. André se perdía entre los transeúntes, quitándose la chamarra de piel y poniéndola en su mochila. Cambió las rolas en los auriculares por el álbum Morning  Glory. Al montar sobre la motocicleta le parecía reconocer irritación por la tranquilidad sosa de la letra, así que buscó en el Ericsson hasta que Smashing young man le devolvió la calma. “Eso se oye bien”, pensó, para pronto fijarse que el tono se interrumpía.
-Quiubo.
-Lovedy, soy Esteban.
-¿Qué pedo, men?
-¿Cómo has estado?
-Igual que siempre. ¿Qué plan?
-Es auténtico. Ya consulté todas las referencias y te doy mi palabra de que tienes una buena inversión.
-Perfecto. Luego te marco para pasar por él.
-Sirve que termino de explicarte la teoría en la técnica de Van Gogh.
-Mejor consígueme el cuadro que tenías en el monitor de tu compu.
-¿Cuál sería?
-Había un hombre bailando tango, y luce como si estuviera lloviendo.
-Debe ser una sincronización del destino, mi buen. Se titula: In the hands of passion.
-¡Oh! Perfetto- he hizo un ademán donde las puntas de sus dedos unidos en la mano derecha fueron de su boca al aire en una expansión tras simular un beso-. ¿Seguro?
-Sí. Y digo sincronización porque es de André Kohn.
-¡No mames, caon!
-En serio. Un figurativista impresionista. Sus cuadros tienen el efecto bajo la lluvia, y su talento usa mucho el rojo…- al instante Lovedy pensó en sangre.
-Bueno bueno. Luego me dices bien y vemos si es el mismo cuadro.
-Si es, no creo que esté en venta. Igual te consigo una réplica.
-Sale. Ahí estamos- y colgó. Tras encender la Monster 600 enfiló por López Cotilla hacia el Este. Desconocía la facilidad con que su mundo ensombrecido por los Ray Ban retornaba a ese color que incluso inundaba sus sueños.


-Qué me interesa el color, madame. Sólo deme un vestido de fiesta y un conjunto de ropa interior. Lo que importa es la transparencia y que haga juego- dijo el hombre con el vientre prominente, acomodando el sombrero gris de media ala encima de la calvicie.

-Está bien- respondió la chica, de igual vientre, pero veinte años dos meses cinco días tres horas menor y con cabello largo, en un tono que denotaba sentimientos heridos.


Sano y salvo Lovedy llegó al Parque de La Revolución, pausando la música, y se topó con la joven del expendio de cervezas sentada sobre una banca.
-Ah, que rico.
-¿Qué cosa?
-El perfume de tierra húmeda. ¿Escuchas los tambores? Es un ritual de agradecimiento por las cosechas. Lo hacen cada año.
-¿De qué hablas, Felicia?- era delgada, de baja estatura y parecía ser estudiante de ciencias químicas por los lentes de montura negra cuadrados.
-Los hippies de atrás- ante la respuesta Lovedy frunció el entrecejo.
-Ah…
-Es hermoso-.Mas para él cualquier alusión a un grupo étnico sub urbano sin disciplina resultaba en antipatía-. ¿Andas de excursión o por qué llevas esa mochila?
-Algo así. Espera; cuídame esto-,dejando la mochila en la banca se dirigió hacia el grupo étnico sub desarrollado amigos del ecosistema come yerba que estaba a diez metros-. Qué onda- dijo al primero que volteó-. Oye, ¿sabes dónde puedo poner mi campera?
-No- titubeando-. Éste es un parque-, con inseguridad colgada a sus rastas.
-¿Eres de aquí?- la respuesta fue afirmativa, don-. Entonces, ¿no sabes dónde puedo acampar?-, y no, en verdad no sabía, ni él con los jirones de ropa ni los otros cinco chavos tatuados y la única chava sin perforaciones en la ceja que le oyeron-. Osea, celebran las cosechas que siembran en un jardín público pero no saben dónde dormir bajo los elementos...¡¿Qué tipo de hippies son?!- alejándose;mostrando la pistola en su espalda al girar; fue hacia la chica de minifalda testigo de la escena-. Oye, gracias por el coche- y se colocaba la mochila.
-De nada. Aparte pagas bien. Violeta me pidió ayudarte en todo lo que pudiera. Mínimo me lo lavas cuando termines de usar el Chevystrón. Es el único patrimonio que puedo mover si cambio de profesión-. Al instante Lovedy pensó en dos cosas, por un lado cuál era la universidad donde había adquirido su título de acompañante sexual y, por el otro, que era una Killer Queen como Violeta Collins. “Tal vez sea similar a Mujer Luna Bella”.
-Oye,¿traes el…?
-Obvio, muchachón. También me advirtió que no te dejara seco. En mi bolso está el William Lawson.
-¿Sabes qué quiero hacer?- dijo a su oído, quitándose los lentes a la respuesta de que ni idea tenía y llevando la mano a su pierna depilada-. Estar con mi dedo tibio en la frontera donde el cielo y el paraíso se confunden, luego saber que en realidad no es el tacto lo que busca ese punto, sino que mi lengua se ha preparado y va de la mano de un susurro similar a éste. Ahí, reunidos los elementos, con libre tránsito, podría encender el paraíso hasta que nadie reconociera bajo las sombras a qué cuerpo pertenece cada aliento.

jueves, 16 de enero de 2014

30 de Diciembre



Ya no eres tú/ 
una puerta sin puerta que de adentro ve hacia afuera/ 
en este mismo silencio pero con más grillos/ 
agua sobre piedras/ 
café sobre la mesa/ 
la luz del fuego a través de las persianas en el rostro sin voz/ 
una noche que amanece en jueves
y una imagen santa que mira hacia el suelo: