Fue a
los lindes de la mente, derramando la sangre representada por los recuerdos
como migas para volver a lo concebible, lo tolerable. Salpicado el camino con
eventos antiguos, llegó al confín de la conciencia para enterrar el cofre de
finos brocados donde sólo él sabría localizarlo, conteniendo el nombre de la
chica al interior

No hay comentarios:
Publicar un comentario